Vocación escolapia

Ser escolapio es un modo concreto de vivir la llamada de Dios a anunciar el Evangelio, la presencia de Dios entre nosotros y la cercanía del Reino de Dios. Como toda vocación, parte de la llamada de Dios y cuenta con nuestra respuesta, humilde y generosa.

Nuestro modo de responder quiere ser semejante al de nuestro fundador, San José de Calasanz, que -tras ver la realidad y sentir que la Palabra de Dios le pedía una respuesta- dijo a finales del siglo XVI: “He encontrado en Roma la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a estos pequeños y no la dejaré por cosa alguna del mundo”.

Cuando un joven se siente llamado a vivir esta misión (link a misión), debe contactar con la casa de acogida más cercana e iniciar un proceso de mutuo conocimiento. Después podrá ser admitido al aspirantado de su nación, donde hará una experiencia de un año viviendo, aprendiendo y colaborando con nosotros. Tras el aspirantado se entra ya en la formación propiamente dicha: prenoviciado (con estudios civiles), noviciado en Cebú (Filipinas), y juniorato en el que se siguen completando estudios, sea civiles que eclesiásticos. La formación nos permite conocernos mejor, profundizar nuestra vocación en todos sus aspectos, crecer como personas y religiosos y prepararnos para la misión.

Podrás ver en esta sección tanto las personas de contacto como los nombres de los jóvenes que están en formación (con el lugar y etapa). También puedes conocer otras experiencias vocacionales de la Orden